A pesar de haberse suicidado con solo 23 años ha dejado una gran huella, una fotografía personal y para muchos un genio incomprendido en su día, posiblemente uno de los motivos que la llevo a ese trágico final.
Mientras trabajaba en turnos de noche en hoteles fue haciendo fotografías de esa serie de personajes que pululaban por los pasillos y recepciones de los mismos, tiene otros trabajos de las gentes de barrio pero el anterior es su trabajo más reconocido. Gran entusiasta de los fotógrafos japoneses de postguerra esto se nota en su estilo.